Sopa de leyes para coartar nuestro acceso a la cultura en la red

Ayer se produjo el denominado “apagón”, protesta contra la Ley SOPA estadounidense, secundado por gigantes de Internet como Wikipedia, que cerraron sus plataformas durante 24 horas. Mientras el FBI  echó mano contra las páginas de Megaupload y Megavideo deteniendo a varias personas entre las que cabe destacar a su dueño Kim Schmitz. Todo a favor de los derechos de autor y la propiedad intelectual.

Y no seré yo quien entre a opinar si era o no “la crónica de una muerte anunciada”, si deben o no cerrar estas páginas e impedirnos la descarga gratuita de series y películas. Pero todo esto abre las puertas de un debate importante, que no por más veces tratado, encuentra unanimidad entre las leyes que vienen surgiendo en su defensa; como las que se están tramitando actualmente en Estados Unidos SOPA Y PIPE, o la ya aprobada en España Ley SINDE.

¿Es realmente la protección de la propiedad intelectual el motivo que rige estas leyes?¿O hay detrás bolsillos repletos de billetes que ven menguar sus ingresos y actuan en consecuencia? Las noticias que nos rodean no me hacen entender tal problema. Realmente tanto directores, como escritores, actores, músicos, productores y artistas en general, siguen llenando sus bolsillos; no como hasta ahora, eso puede ser cierto, pero si lo suficiente como para seguir viviendo y comiendo abundantemente de su trabajo. ¿Dónde situamos entonces el problema? ¿Tenemos que variar el enriquecimiento del bolsillo de Megaupload por el de Blockbuster? ¿Tenemos que menguar nuestro crecimiento o nuestras posibilidades a través del gran invento que ha supuesto la red, en aras de un mayor enriquecimiento de sus bolsillos? ¿Tenemos que cortar las alas a la difusión, la tecnología, el alcance de medios… sólo en aras de unos pocos? ¿Por qué? ¿No se han ido adaptando intelectuales y artistas a estos sistemas en los últimos años? Si ya no vamos al cine…; señores, bajen los precios, creen películas que queramos pagar en pantalla grande, porque las salas se seguirán llenando. Eviten la copia de películas que aún no tenemos en DVD, pero no coarten las posibilidades de acceso libre y general a la cultura. Y lo cierto es que para evitar esto, ya tenemos leyes suficientes, ¿a que y por qué crear leyes nuevas?

Nada cambiará el acercamiento de la cultura a las masas, y hechos en sí lo demuestran. Nunca una gran película se disfrutará igual ante la pantalla grande, que en un sofá y ante el mejor de los plasmas, por muy bueno que sea tu home cinema. No disfrutaremos nunca un libro en formato digital con el perfume que desprenden sus páginas o con la fotografía de cualquier manual técnico. No igualaremos  el escuchar a nuestro cantante favorito en un cd pirata, con asistir a cualquiera de sus conciertos. ¿Y no es esto lo mismo que pretender comparar el pasear por los pasillos de nuestras mejores pinacotecas en 3D con la experiencia de sentarnos a observar una obra delante de ella misma? Entramos en un peligroso mundo en el que damos leyes y medios a los grandes bolsillos para que decidan que sí y que no podemos difundir. Levantamos muros a la libertad que Internet nos ha ofrecido. En medio de una crisis que no parece levantar cabeza, nos dejamos cercenar un día más y ampliar el control que ejercen sobre nuestra información y nuestras posibilidades. ¿No será que Internet no interesa que este al alcance de todos y con la libertad que lo usamos?

Estas nuevas normativas no sólo coartarán nuestras descargas, variarán fuertemente el mundo de Internet que conocemos hoy.

Para mi cualquier obra, ya sea musical, cinematográfica, arquitectónica, pictórica, escultórica, etc; no es más que una creación, una puerta abierta a la mente de alguien que necesita expresarse y que tiene a su alcance los medios y el don para poder hacerlo. Deberían de estar pues al alcance de todos, sin menguar eso el beneficio de toda la infraestructura que las hace posible. El arte y la cultura se han ido adaptando a lo largo de la historia a los medios, formas y canales de distribución existentes; ¿en base a que reglas coartar ahora ese crecimiento para otorgar más valor a quien? Ya superamos el concepto de la cultura como algo exclusivo, sólo al alcance de unos pocos privilegiados. ¿Por qué volver atrás, ahora que tenemos los medios para hacerlo posible al alcance todos?

Según lo veo yo, la cultura es o debe ser accesible, y todas estas historias acerca de la propiedad intelectual y los derechos de autor no son aplicables más que en relación al enriquecimiento de los bolsillos de algunos. ¿O es que alguien ha visto mal el acceso gratuito a nuestras pinacotecas a través de la red? Mientras esos bolsillos no me parezcan vacíos seguiré defendiendo el crecimiento de la cultura a través de Internet, la libertad de expresión y el no control absoluto sobre nuestros movimientos en la red.

Dejo este pensamiento en el aire… y me retiro. Ahí queda un importante debate abierto…

Imagen: Neoteo

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About Teresa Cabrera Díaz

Historiadora del Arte por la Universidad de Sevilla. Experiencia profesional en proyectos de conservación y difusión del Patrimonio Histórico Artístico. Interesada en la evolución de la cultura a través de las redes, asi como en la influencia que las TICs ajercen sobre el mundo del arte.
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4 Responses to Sopa de leyes para coartar nuestro acceso a la cultura en la red

  1. nacho says:

    Todo es demasiado complejo,aunque se podría simplificar,pero parece que no interesa.El tema es demasiado peliaguado para tratarlo en unas líneas,pero buena reflexión.Un beso.

  2. Fernando says:

    ##Ironic mode On##
    Quiero un Ferrari, pero no tengo los 200.000 € que vale, pero me da lo mismo quiero ese coche, así que voy al concesionario y me lo llevo, por que eso es lo que quiero.
    ##Ironic mode Off##

    Hay un mucho de moralina, de libertad de conocimiento, de la cultura, etc etc, pero en realidad es que somos unos jetas, y si algo se puede coger/bajar/descargar “de gratis” lo hacemos, eso es así, lo demás es poner paños calientes al tema.

    Otro tema es que las Industrias Audiovisuales, si Industrias como las de las salchichas, yogures o lo que sea, tengan en sus productos precios que no están conforme a los costes de esa producción en concreto, no creo que quiebren pero dejan de ingresar cantidades de dinero, también tenemos los ilustres ejemplos de SGAES y similares, pero eso son otros temas.

    Que lo barato está bien, pero si es de gratis mucho mejor, yo no veo la Tv pero tengo que pagarla, las series y películas las veía en streaming, en inglés y con subtítulos, ahora me fastidiaré y esperaré a que las pongan en España. La música dejé de bajármela hace tiempo, teniendo páginas como Spotify y Grooveshark ahí tengo todo lo que necesito.

    Todavía no tengo investigado lo de los libros digitales para los e-books, pero seguro que es lo mismo, aunque tener un libro en las manos es otra cosa….. pero si es de gratis……

    En fins, veo hipocresía en muchos de los planteamientos al respecto del tema, pero bueno.

    Saludos

    • Macarrón says:

      Pues a mi me parece que en el tema de la música, se había hecho tan de oro los artistas que ya no quería soblar la bisagra más pro seguir viendo llenarse sur arcas. Seguro que aquellos artistas de antaño como Antonio Molina, Imperio Argentina, la famosa Piquer , no se hicieron conocidos y ricos por vender muchos discos en una época en la que sólo unos pocos privilegiados tenian una gramola o tocadiscos en casa. Esa gente vivia de hacer conciertos, de cantar aquí y allí haciendo tantos kilómetros a sus famosos baules.
      Lo que deben hacer los cantantes es sacar discos, darlos a conocer en la red, como hacen muchos chavales y grupos supervalidos pero sin un padrino detrás. Y una vez se conozcan sus canciones, que se cojan sus baules y se lien a dar conciertos en todos los rincones del mundo, que eso no se puede piratear.

      Un saludo

  3. En fin, en eso consistía en abrir debate…

    Hipócrita o no, y eso lo dejo a tu libre interpretación de mis palabras. Te diré que según la perspectiva de las cosas, que yo personalmente tengo, tanto daño hace ver en línea una serie, como descargársela; tanto bajar música, como escucharla en línea gratuitamente. Lo que ellos quieren es que compremos. Y que no sorprenda a nadie si algún día nos cierran la maravillosa fábrica que Spotify representa para muchos, y ahí mi incluyo. Que si, que en este caso concreto se pagan los derechos, ya buscarán las formas… ¿O es que no se ponía música en las bodas hasta el nacimiento de Internet? ¿Y tiene algo que ver la descarga gratuita en la red con la música que yo ponga en mi boda?¿No quieren cobrar de repente derechos que antes no nos habíamos ni planteado?
    El fin de todo esto, e insisto, es una opinión personal, sigue siendo llenar bolsillos que no son precisamente los que están más vacíos.
    Y… conste sin ironías que no pienso que esto tal y como lo llevamos sea la mejor y la mas viable solución… Pero lo que ellos intentan, y si tenemos que pensar bien en lo que pretenden, si tenemos que creer que quienes emiten esas leyes y quienes las defienden lo hacen desde un punto de vista moral y de ideales, es poner puertas al campo. Algo per se imposible… que nos va a suponer la pérdida de muchas de las cosas que la red nos ha aportado en estos últimos años, y que no será la solución a un problema tan complicado como vaciar el mar a base de cubos de agua.

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