36.000 millions euros Baby: Estrategias anti-déficit y la lucha contra el fraude fiscal

36.000 millones, esa es millón arriba, millón abajo, la friolera cifra que se maneja a nivel gubernamental y que constreñirá nuestro futuro inmediato: año 2012, bisiesto y según los antiguos, señal de catástrofes. Y es que algo de catastrófico van a tener para la economía de una gran mayoría de la población española, las primeras medidas del gobierno entrante. Porqué las estrategias del recién estrenado presidente Mariano Rajoy para reducir el déficit en 2012, pasan indefectiblemente por nuevos sacrificios para la clase trabajadora. Así lo demuestra el hecho de que tras el primer paquete de medidas para la contención del déficit, se prevea que aproximadamente el 64% del aumento de la recaudación tributaria provendrá de las rentas del trabajo asalariado. Eso si no es que a los curritos y curritas de la patria les da por emigrar en masa, cosa harto improbable.

Así que ¿para qué íbamos a buscar nuevas víctimas si las de siempre no pueden escapar al control del fisco, gracias al maravilloso invento de la retención en nómina?. Teniendo en cuenta que las declaraciones de renta que superaban los 360.000€ de base imponible (campaña de Renta de 2008) fue del 0,1% sobre el total realizadas, me parece cuanto menos una desfachatez, tildar de “recargo temporal de solidaridad” semejante medida. ¿Solidaridad tributaria con quienes más tienen?.

Pero ya se sabe que, “los de abajo” están en condiciones de ser ayudados, no de contribuir, “los de arriba” en vista del panorama, se fueron de vacaciones y aunque regresaron, su patrimonio se quedó tomando sol y caipiriña en alguna playa “paradisíaca”. Así que la carga fiscal acaba siendo soportada por quienes no tienen posibilidades de ocultar ingresos o planificar sofisticadas estrategias de ingeniería fiscal. Al final, de eso es de lo que se trata, de incidir sobre quienes no pueden escapar en modo alguno porque es más sencillo que perseguir el fraude fiscal que algunas voces -pocas- se atreven a situar en torno al 20-25% del PIB.

Adéntrese mínimamente en algunas curiosas figuras de la legislación tributaria española y no le resultará difícil tener la impresión -de una mente maliciosa si quiere- de que tales figuras parecen creadas para facilitar que los grandes patrimonios y sociedades de diversa índole, sigan engordando sin prácticamente contribuir a las cargas del Estado. Tal es el caso de las sociedades patrimoniales, exentas del impuesto de sociedades hasta 2007 y que por los ridículos requisitos que se les exigía para quedar exentas, han venido siendo refugio de los grandes patrimonios familiares, que de esta forma, hacían efectivo el traspaso del caudal hereditario eludiendo el impuesto sobre sucesiones y donaciones. La ilustración de esta singular obra de ingeniería fiscal -doy fe- era explicada sin ningún tipo de tapujos (hace no muchos años) en un curso de actualización fiscal para el profesorado, a cargo del presupuesto de Educación de la Generalitat. Otro ejemplo de escándalo es el del régimen de estimación de IRPF/iva por signos índices y módulos, auténtico coladero de dinero libre de impuestos y de fomento del mercadeo de facturas falsas (dado que la base imponible no depende directamente de la cifra de facturación). En esta figura, las grandes empresas encuentran una vía fácil de defraudación comprando negocios adscritos a dicho régimen.

Por último una referencia a las SICAV (Sociedades de Inversión Colectiva) que tributan a un tipo especial del 1% si cumplen determinados requisitos. El tema SICAV es tan descarado que la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), integrada por funcionarios del Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda, publicaron en su web en enero de 2008, un documento-denuncia sobre las irregularidades detectadas en relación a las SICAV.

La organización afirmaba entre otras muchas:

  •  el conocimiento por parte del Ministerio, la AEAT (Agencia Estatal de la Administración Tributaria) y la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) de la manipulación habida en muchas SICAV sobre los requisitos para poder tributar al 1%.
  • que las irregularidades afectaban a patrimonios controlados por unas pocas familias.
  • que se habían venido manipulando los valores de cotización a través de compra-ventas ficticias entre miembros de la familia, para alterar los valores de cotización y simular pérdidas.
  • que la propia organización de Inspectores solicitó a la Agencia Tributaria una modificación del Plan de Inspección de 2005 que permitiera incluir un número significativo de estas entidades para su comprobación tributaria, sin que recibieran respuesta.
  • como toque de gracia final, en mayo de 2005 se aprobó una norma con rango de Ley, llamada Ley de Reformas en Materia Tributaria para el Impulso de la Productividad, que entre otras cosas anulaba la facultad de comprobación de la Inspección hacia este tipo de entidades, afectando también la norma a aquellos expedientes de comprobación que ya estaban abiertos.

La incorporación de las nuevas tecnologías en el ámbito de la Administración ha sido particularmente rápida en el área de Hacienda. De ese modo hoy en día podemos tramitar nuestra declaración de renta de forma telemática, telefónica o hasta por sms. Cualquier cosa con tal de facilitar el pago de tributos de forma voluntaria. De igual modo, esa misma tecnología, permite un mayor control de las obligaciones tributarias por parte de Hacienda y un trabajo más eficiente, aunque peca todavía de falta de coordinación y conexiones adecuadas con otros organismos. Pero sin duda constituye una herramienta ideal para perseguir de forma decidida y clara el fraude fiscal. La cuestión es si existe realmente esa voluntad política. En el paquete de medidas que comentaba al principio de este post, se decretó una tasa de reposición del personal de la Administración tributaria del 10% , lo que significa que tan sólo se substituirá el 10% del funcionariado que se jubile. Por otro lado, la principal medida hecha pública para prevenir la evasión de impuestos tiene que ver con el control de las operaciones en efectivo. Ninguna mención a actuaciones orientadas a la persecución sistemática del fraude de gran envergadura, que dicho sea de paso no procede del pequeño contribuyente ni de la pequeña y mediana empresa, mayoritaria en el tejido empresarial de nuestro país. Se incide principalmente en la economía sumergida, un nicho de supervivencia, en muchos casos, para una gran masa de población que no tiene otras oportunidades en los circuitos oficiales.

Desgraciadamente, del mismo modo que las nuevas tecnologías pueden convertirse en valiosos aliados en la elaboración de un decidido plan contra el fraude fiscal, las mismas facilitan enormemente la comisión de este tipo de delitos. La facilitación de las operaciones económico-financieras que permite Internet y la proliferación de negocios online, no han tenido un desarrollo paralelo en cuanto a estrategias de control fiscal de dichas operaciones. Definitivamente la tecnología permite a quien disponga de un patrimonio o rentas de una cierta consideración, defraudar más cómodamente. Haga la prueba: escriba en su buscador “empresas offshore” y dé un vistazo tanto al contenido de los resultados que se muestran como a la publicidad que incorpora su búsqueda. Sin moverse de su ordenador y en menos de lo que se tarda en presentarse personalmente en su Registro Mercantil, dispondrá de una flamante sociedad con la que operar a escasa o nula carga impositiva o si lo prefiere, mantener a salvo del fisco su patrimonio. Y todo ello, si lo desea, en alguna bella isla de la amplia lista de paraísos fiscales aún existentes. Apoyo absolutamente a cuantas voces sostienen que la lucha de los gobiernos contra el fraude debe concentrarse especialmente en la erradicación de esos paraísos fiscales, por los que se pierden ingentes cantidades de dinero que resolverían sobradamente los problemas de déficit presupuestario de muchas economías. Con un problema añadido que es la aparición de auténticas redes de delincuencia especializadas en el blanqueo de los capitales evadidos.

Imagen: portal.radioamlo.org

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About Roser Escriche

Economista y antropóloga. Profesora de Administración y Finanzas. Interesada en todo aquello relacionado con el comportamiento humano y las cuestiones sociales.
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6 Responses to 36.000 millions euros Baby: Estrategias anti-déficit y la lucha contra el fraude fiscal

  1. EL Hombre Lobo says:

    Interesante y completo análisis…

    No encuentro ninguna ventaja a endurecer las condiciones mientras en nuestro entorno no se tomen medidas similares. Si subes la fiscalidad a las SICAV se marcharán inmediatamente a otro lugar y el resultado podría ser el siguiente:

    1. Pierdes ese 1% de recaudación
    2. Pierdes varios cientos de puestos de trabajo del sector
    3. Hacienda pierde definitivamente el control de grandes patrimonios

    La lucha contra los paraísos fiscales probablemente es ficticia, se supone que las grandes potencias económicas manejan los suyos. Quizás nosotros, mientras las cosas funciones como hasta ahora, deberíamos montar el nuestro propio. Seguro que al menos rascamos algo…

    Hay que reconocer que en este país no pagar impuestos, como mínimo, no está mal visto. La economía sumergida no es solo un nicho de supervivencia, también es una inagotable fuente de fraude fiscal en el que participa la mayor parte de la población, parados y no parados.

    Saludos

    • En realidad, nunca es posible hacer un análisis completo sobre una problemática dada, más bien tendemos a destacar algunas facetas en función de nuestros intereses, prioridades, escala de valores o relación con otros hechos con los cuales queremos conectar. Efectivamente, el problema de los paraísos fiscales es un problema a escala mundial y las diferencias en la fiscalidad de los diferentes países funcionan como gigantescos vasos comunicantes por los cuales circula el capital buscando aquellas legislaciones más débiles en lo referente a la tributación. De hecho el capitalismo más puro -vale la pena recordarlo- se sustenta en la mínima intervención del Estado, y es en ese contexto de la ideología liberal dónde encuentra las condiciones óptimas para su expansión y crecimiento. Resulta pues hasta cierto punto lógico, al menos dentro de la teoría del capitalismo, esa migración de la riqueza procedente de las economías fuertemente intervenidas por el Estado -típica de aquellas con un fuerte desarrollo del Estado del bienestar- hacia los denominados paraísos fiscales, que actúan como marco propicio del liberalismo más extremo. Ya sea porque su aparato administrativo en el ámbito recaudatorio se encuentra mínimamente desarrollado o porque sus gobiernos, de manera consciente, utilizan la baja presión fiscal como estrategia de atracción de capitales. Como bien dices, endurecer las condiciones de forma unilateral, provocaría nuevos trasvases de riqueza hacia los “depósitos” con una tributación más débil. Por ello la desarticulación de estas zonas francas requeriría de un sistema de cooperación internacional y una voluntad común de acabar con el fenómeno. Que sea una batalla imposible, seguramente lo es. pero lo que no puedo admitir es que aún reconociendo una baja fiscalidad para evitar la fuga de grandes patrimonios, se produzcan situaciones de violación flagrante de la ley, conocidas por la Administración tributaria, y que se proceda a una amnistía fiscal a golpe de modificar la norma que nos molesta. No apretar las tuercas a quien según la Constitución debería contribuir más por tener una mayor capacidad económica, es un signo de debilidad política y de cobardía. O como mínimo, si las cosas son como son y no podemos hacer nada por cambiarlas, digámosle al pan pan y al vino vino. Modifiquemos la Constitución y dejemos de engañar a la ciudadanía. Digámosles de una vez por todas que quien tiene manda y quien no tiene, ha de tragar con las migajas que quienes ostentan el poder económico, tengan a buen criterio repartir.

      En cuanto a la economía sumergida, quise justamente puntualizar que era un nicho de supervivencia, porque de lo que se habla generalmente es, tal y como comentas, de una fuente de fraude fiscal.

      Saludos cordiales.

  2. EL Hombre Lobo says:

    Seguro que en la gestión de muchas de las grandes fortunas hay fraude, lo cual es algo habitual en todos los niveles nuestra sociedad. Parece que quieres hacer ver que a partir de una determinada linea unos lo que hacen es subsistir y otros, defraudar. Probablemente el que subsiste defraudando también recurriría a un paraíso fiscal si tuviese la oportunidad. La reforma de la constitución que propones lo que tendría que aclarar es que aquí los tontos, son los que pagan impuestos.

    En cuanto a las SICAV, no entiendo que se pretenda que tributen como una sociedad normal; los impuestos en ese caso no serían progresivos, serían casi confiscatorios.

    Actualmente, un particular puede pagar menos impuestos que una SICAV por los dividendos que recibe de una cartera de acciones, ya que los primeros 1.500 euros por este concepto están exentos de IRPF (Estaríamos hablando de una cartera media de 30.000 euros en acciones o de 60.000, si se trata de una pareja que haga declaraciones separadas). Una SICAV de entrada, tributaría al 1% y en su caso, su dueño tendría que pagar posteriormente por IRPF como ganancia patrimonial. Si tenemos en cuenta que el dinero que se destina a estas formas de inversión provienen de beneficios empresariales que ya han tributado, o de rentas del trabajo gravadas por el IRPF, si le subes al 30% el Impuesto de Sociedades, la presión fiscal a la que se sometería a las grandes fortunas que invirtiesen en SICAV sería absurda y no guardaría ningún criterio de proporcionalidad. Para eso, sería mejor prohibirlas…
    Los particulares que compran un fondo de inversión no tributan mientras no rescaten su dinero, con independencia de la ganancia que lleven acumulada, e incluso, pueden ir traspasándolo de un fondo a otro sin tener que pagar impuestos. Nadie parece que se escandalice por ello.

    Por si alguien quiere probar, en teoría (yo nunca lo he hecho pero sé de gente que dice haberlo hecho) se puede entrar en cualquiera de las SICAV que cotizan en el MAB a través de un broker autorizado.

    Un saludo

    • La Ley General Tributaria que se supone la madre de nuestro sistema fiscal perfila claramente quién y cómo debe contribuir, introduciendo los principios de generalidad, proporcionalidad y progresividad. Lo sorprendente es que las leyes de desarrollo de los diferentes tributos se pasan por el forro esos principios, para ejemplo el IRPF, claro que sí, uno de los dos grandes impuestos directos en los Presupuestos del Estado. Y lo que insinuaba, es que se nos presentó un bonito pacto social de democracia llamado Constitución para que el pueblo lo acatase, cuando en realidad lo que tenemos continúa siendo un modelo ancestral de súbditos y señores, dónde los primeros son exprimidos hasta el límite para que los segundos puedan seguir con su vida de oropel. Y si las cosas simplemente son como son, como pareces apuntar, al menos que nos quede clarito y por qué? fque así quede por escrito.

      En cuanto a las SICAV, creo que entre el 1% y el 30% del tipo general de las sociedades, hay un amplio abanico de posibilidades. De todos modos mi alusión a ellas no era para discutir la forma en que deben tributar, si no el hecho en que se hayan venido usando sistemáticamente para defraudar, repito, defraudar. Que este extremo ha sido denunciado por el propio colectivo de Inspectores de Hacienda y que se produjo un movimiento legislativo para archivar inspecciones que ya estaban abiertas y para impedir la comprobación de nuevas inspecciones. Para mi eso es un hecho realmente grave. Porque lo único que indica es que existen grupos de poder económico que están por encima de la ley.

      En tu segundo párrafo cuando aludes a una posible doble imposición por parte de las SICAV, creo que cometes un error de planteamiento. Las rentas invertidas en esas instituciones es cierto que provendrán de beneficios empresariales o rentas del trabajo. Pero lo que va a tributar en la SICAV no son los propios fondos aportados si no el rendimiento futuro de los mismos, así que de doble imposición nada de nada.

      La cuestión de fondo no es para mi la ingeniería concreta que permite al Estado la captación de ingresos, ni las complejas formas jurídicas por las cuales se consigue esa recaudación, si no la equidad y la justicia social que se deriva de un sistema impositivo. La complejidad de la normativa tributaria es conocida por cuantas personas se dedican profesionalmente a ella, ¿crees que es casual?. Yo no, sólo sirve a quienes más tienen.

      Gracias por tu estimulante reflexión.

      Un saludo.

  3. EL Hombre Lobo says:

    No me he debido explicar muy bien porque no he hablado de doble imposición. Frente a la idea que últimamente se ha lanzado de que las SICAV son una especie de pozo misterioso y sin fondo de fraude, quería resaltar que el capital que forma parte del patrimonio de las mismas tributa antes, durante y después de su paso por ellas, cotizan en un mercado organizado que se puede consultar a través de Internet, cualquiera puede entrar en ellas y beneficiarse de las supuestas ventajas fiscales, están sometidas al control de la CNMV y que frente al secretismo de los paraísos fiscales, sus propietarios están perfectamente identificados. Un portavoz de los inspectores de hacienda, en sus conclusiones sobre la lucha contra el fraude, reconoce que un mayor control sobre estas sociedades no tendría un impacto recaudatorio muy elevado. Entonces en que quedamos, ¿son una fuente inagotable de fraude o no?

    Afirman también los inspectores de hacienda que la ley se cambió para archivar inspecciones y evitar la iniciación de otras muevas. Pero también hay quien interpreta que no se cambió nada porque esas competencias de inspección nunca las tuvo la Agencia Tributaria, sino que correspondían y corresponden a la CNMV, y lo que se consiguió, aparte de aclarar esta circunstancia, fue acabar con una situación de inseguridad jurídica a la que se estaban sometidos los propietarios.

    No comparto tu idea de falta de progresividad en el IRPF. Además, igual de importantes son los principios de proporcionalidad, no confiscatoriedad y de respeto de los derechos y garantías de los obligados tributarios. Por ello, no estoy de acuerdo con la idea de subir la carga impositiva más allá de lo razonable porque el efecto que se consigue es el contrario al deseado: mayor fraude y menor recaudación (al margen de la apreciación subjetiva de cada uno de hasta donde debe llegar la presión fiscal). Por supuesto que eso no quiere decir que haya amnistía fiscal o que se mire para otro lado en determinados supuestos.

    Yo creo que quien tiene un error de planteamiento eres tú porque centras el problema del fraude fiscal sólo en una parte de la sociedad, cuando la realidad (e insito un vez más) es que afecta a todos los niveles de la misma: el médico que no te da una factura, el mecánico que te ofrece no pagar el IVA de la reparación, el albañil en paro que cobra la prestación por desempleo y por las tardes trabaja reformando cuartos de baño, el arrendador que no declara el alquiler de un piso, el trabajador que es despedido para cobrar la prestación por desempleo mientras sigue trabajando en negro para la misma empresa etc, etc, y por supuesto, participan de este fraude, todos aquellos empresarios (incluidos autónomos) y consumidores que aceptan estas situaciones.

    En resumen, pareces afirmar que defrauda el que más tiene y yo pienso que defrauda el que puede.

    Saludos

    • Acepto tu conclusión sobre que defrauda quien puede, pero no creo que haya un error en mi planteamiento. El argumento central de mi post era que la normativa fiscal “parecía” tender a crear los vacíos necesarios y las figuras adecuadas para que cierta clase de ciudadanos pueda minimizar su tributación y otra cierta clase no. En ese sentido tomaba como ejemplo unas cuantas figuras impositivas. Y lo que está claro es que el trabajo por cuenta ajena lleva el peso de la carga tributaria, de todas, todas. Conectaba esta cuestión con el primer paquete de reformas del PP que volvía a incidir en mayor medida sobre las rentas del trabajo asalariado y quería remarcar esa falta de justicia y equidad. Por supuesto que un aumento de la presión fiscal se correlaciona con un agravamiento del fraude, pero ello no debería ser excusa para que como ha pasado desde la historia remota, paguen siempre los mismos. Tal vez no he sabido orientar adecuadamente mi discurso.

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