Contra el ciberdelito: sensatez, precaución y prácticas seguras

A escasos días de cerrar y hacer balance de este 2011, el patio del ciberespacio está que arde en cuanto a delitos informáticos se refiere. Al parecer, esta oscura especialización sigue creciendo y reorientándose, del mismo modo que crece la comunidad de usuarios de Internet, la legislación sobre este particular tipo de delitos y los recursos humanos dedicados a perseguirlos, tanto en el ámbito de la justicia como en el policial. El fenómeno alcanza suficiente dimensión como para que a mediados de septiembre de 2010, la compañía Norton abriera en Madrid el Museo del Cibercrimen, aprovechando por supuesto para presentar sus nuevos productos de seguridad para 2011.  Y es que el mundo online parece ofrecer un atractivo campo de acción a la delincuencia, cobijada en el anonimato de aquella y en esa característica ubicuidad de las nuevas tecnologías que complica ya no sólo la evitación del delito si no la propia definición de su ámbito jurisdiccional, provocando por otro lado perjuicios económicos y personales a escala masiva en un breve espacio de tiempo.

Si pecamos de personas incautas cuando deambulamos por el mundo físico, cayendo en la trampa de un sinfín de variantes del timo de la estampita, fraudes, robos y estafas de toda especie, no es menos cierto que como cibernavegantes estamos aún lejos de adquirir una adecuada cultura a cerca de nuestra seguridad, e intimidad que nos proteja de esa larga lista de faltas y delitos. En España parece ser que encabeza el ranking de delitos informáticos la sustracción de claves de acceso a cuentas bancarias:

Tal vez sea por deformación profesional pero a parte de la seguridad, me parece de vital importancia como segunda vía de protección frente a esta nueva forma de delincuencia, la divulgación sobre esas variadas prácticas entre la población, por todos los medios disponibles: prensa, programas escolares y por supuesto la propia Red, así como la denuncia masiva de este tipo de conductas. En este sentido se orienta por ejemplo la línea de denuncia online auspiciada por Pantallas Amigas que ofrece un espacio donde compartir experiencias sobre los delitos en la Red y lo más importante, una amplia guía de webs  hacia donde cualquier internauta puede dirigir sus denuncias. En la misma linea, el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil (GDT), creado en 1996, ofrece un espacio donde formular las denuncias por delitos informáticos, así como algunos consejos básicos de seguridad.

Como ya hemos subrayado en otras entradas, no se trata de demonizar las nuevas tecnologías, si no de formarnos adecuadamente para su uso y disfrutar y optimizar su extraordinario potencial ya sea como herramienta de marketing, alternativa de negocio, vía de empleo, espacio de entretenimiento y interrelación personal, instrumento educativo, o canal de comunicación, expresión y búsqueda de información. Se que me dejo un sinfín de utilidades, amén de las que irán surgiendo con toda seguridad en el futuro, pero no pretendo un listado exhaustivo si no remarcar que éste es un camino en desarrollo acelerado, sin vuelta atrás. Se puede estar o no -esa es nuestra opción personal- pero el fenómeno no puede detenerse.

Aunque no he podido encontrar cifras actualizadas sobre delitos informáticos en España,  creo que pueden servir como aproximación, los datos recogidos a través de la Fiscalía de Valencia en este enlace. Cabe pensar sin embargo, que las cifras de ciberdelitos sean muy superiores. En primer lugar porque en muchos casos la víctima ni tan solo es consciente de que lo es y en segundo lugar porque existe la creencia errónea de que es imposible identificar a quien comete el delito, percepción que reduciría el número de casos que llegan a los juzgados. Es probable también, como ocurre con el famoso “timo de la estampita”, que se silencien muchos delitos debido al sentimiento de vergüenza que muchas personas suelen sentir cuando tienen que admitir que cayeron en la trampa provocada por su avaricia, su ingenuidad o su falta de celo.

Algunos medios ya alertan sobre el crecimiento de estas formas delictivas de cara a 2012, en base a la expansión prevista en la utilización de dispositivos móviles. Algunos datos significativos confirman a mi entender estas previsiones según se desprende del estudio “Retos y oportunidades del universo digital móvil en España: más ubicuo, más social, más personal”, realizado por Ametic y Accenture. El  citado estudio afirma que el 49 % de los internautas españoles accede a Internet a través del móvil. Y añade que desde 2008 hasta la actualidad, se ha duplicado el número de usuarios que consumen contenidos y servicios on-line a través de sus teléfonos móviles.

Visto el panorama anterior, sólo nos queda como usuarios y usuarias, tomar las medidas preventivas necesarias -tal y como lo hacemos cuando nos vamos de vacaciones para que no nos desvalijen la casa- y ponérselo difícil a los cibercacos.

Imagen: muycomputerpro

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About Roser Escriche

Economista y antropóloga. Profesora de Administración y Finanzas. Interesada en todo aquello relacionado con el comportamiento humano y las cuestiones sociales.
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