Necesito un netbook. ¿De veras?

Qué es una netbook (culturacion.com)

Sorprende, casi cuatro años después del lanzamiento del primer netbook de gran consumo, que aún existan consumidores que confundan las capacidades de estos subportátiles con las que poseen los ordenadores convencionales. Estoy seguro de que todos tenemos algún conocido que se ha planteado su compra, argumentando que al fin y al cabo “un netbook no es más que un portátil pequeñito”… Cierto es que, con cada generación de netbooks, la barrera tecnológica con los PCs portátiles se ha difuminado ligeramente, pero continúa siendo lo bastante importante como para que debamos ser capaces de discernir qué producto nos interesa adquirir. Hoy en día, con la irrupción del Apple iPad -acompañado y a la vez en guerra con el Samsung Galaxy Tab y otros tablets Android-, la decisión de compra se hace aún más complicada. En este artículo vamos a extraer de la ecuación el factor tablet, dejándolo para una próxima entrega y así poder centrarnos sobre nuestra pregunta inicial.

¿Seguro que necesito un netbook?

Si bien las razones para decidir entre un ordenador de sobremesa o un portátil resultan por lo general bastante obvias, la aparente similitud entre netbooks y portátiles puede llevar a confusión a quienes se queden sólo en su aspecto exterior. Aunque unos y otros coinciden en determinados aspectos como la conectividad y la capacidad de navegar por Internet, debemos tener en cuenta una serie de factores para decantarnos con acierto hacia el equipo que más nos interese. Porque, a menos que disfrutemos de una cuenta corriente bien nutrida, la verdadera pregunta que debemos hacernos es precisamente “¿qué me interesa de verdad?”. Para encontrar respuesta debemos recorrer someramente algunos aspectos generales, a los que haremos referencia sin entrar en detalles técnicos, que tanto suelen desconcertar a los no-freaks de la informática:

  • Velocidad de proceso: El procesador de un netbook está diseñado para reducir al mínimo el consumo energético; este factor tiene en un netbook mucho más peso que el rendimiento puro. Además, las capacidades multitarea de estos procesadores están muy por debajo de la que alcanzan la mayoría de portátiles del mercado.
  • Memoria: Los netbooks suelen proveer, por razones de coste, de la cuarta parte -o como mucho la mitad- de la cantidad de memoria que encontraremos en un portátil de gama media. Esto conlleva un escaso margen de maniobra para manejar más de una aplicación al mismo tiempo.
  • Almacenamiento: La capacidad del disco duro de un netbook suele ser inferior a la mitad de la que encontraremos en un portátil, si bien la velocidad de acceso es similar. Además, los netbooks carecen de espacio físico para alojar una grabadora de CD/DVD (problema cada vez menos grave, ante la proliferación de sistemas de almacenamiento externos como discos duros y pendrives) aunque es posible conectar una grabadora externa por USB.
  • Capacidades gráficas: Como ocurre con el procesador y la memoria, las tarjetas gráficas de los netbooks están diseñadas teniendo en mente el consumo de energía pero también el precio final. No podemos esperar de un netbook la capacidad de ejecutar videojuegos con gráficos tridimensionales ni lejanamente al nivel de un portátil -o mucho menos un sobremesa bien equipado-. Por fortuna, las tarjetas gráficas más recientes han elevado sus prestaciones de manera que, en colaboración con el procesador central, permiten reproducir vídeo en alta definición.
  • Pantalla: Una de las cuestiones más obvias. Teniendo en cuenta que el monitor de un netbook suele ser un 30-40% más pequeño que el de un portátil, a poco que acostumbremos a tener dos ventanas de aplicación abiertas simultáneamente, no será facil combinarlas en un espacio tan reducido.
  • Teclado: Un asunto menor, dado que el tamaño del teclado de un netbook suele acercarse al 95% del de un portátil. Eso sí, quienes acostumbren a escribir con asiduidad quizás se irriten por los errores tipográficos generados a causa de la reducción del teclado.
  • Autonomía: Dado que el tamaño de las baterías suele ser proporcional al del conjunto, en este caso la elección dependerá del tipo de batería que incorpore cada modelo concreto. Su duración variará en función del número de celdas que posea la batería.
  • Sistema operativo: Repasados los anteriores puntos, y conociendo su influencia, dejamos para el final este factor determinante. La mayoría de netbooks del mercado tienen instalado el Windows 7 Starter (como podemos suponer, la versión más económica y limitada en prestaciones del SO de Microsoft), que puede alegremente reservarse para su propia existencia las dos terceras partes de la memoria total. Imaginémonos intentando ejecutar alguna aplicación cuando ya tengamos abierto el navegador de Internet… una pesadilla. Existen alternativas libres y gratuitas como Lubuntu o Linux Mint LXDE, distribuciones basadas en Linux cuyas características se adecúan mejor a los limitados recursos de un netbook.

Con esta información tan básica en mente, ya podemos hacernos una idea general de la diferencia de prestaciones entre ambos tipos de ordenadores. Y también podemos deducir que muchos compradores de las primeras generaciones de netbooks, cegados por las encantadoras dimensiones de aquellos portátiles pequeñitos, no se detuvieron a estudiar mínimamente sus ventajas e inconvenientes. De otra manera, no se explica el gran volumen de devoluciones que tuvieron que manejar fabricantes y vendedores, especialmente cuando el sistema operativo instalado era Linux y no Windows. Los usuarios se encontraron, de repente, con que sus flamantes “mini-PCs” no eran capaces de realizar las mismas tareas que los ordenadores que ya conocían; y, en el caso de Linux, además se comportaban de una manera a la que no estaban acostumbrados.

En nuestra opinión, los netbooks están especialmente dirigidos a profesionales o particulares que viven en movimiento, se dedican a escribir con regularidad y necesitan de las características básicas de un PC siendo conscientes de las limitaciones. Quien desee ejecutar videojuegos complejos, realizar retoque fotográfico de calidad o cualquier tipo de edición de vídeo debería decantarse por un portátil y, si compensa, un buen sobremesa. En resumen: si somos generadores de información (escritores, redactores, bloggers), viajamos a menudo y queremos o necesitamos continuar con nuestra actividad cuando estemos fuera de casa, un netbook nos viene como anillo al dedo. Si, en cambio, nos dedicamos a la creación videográfica o somos unos quemados de los videojuegos, tendremos que buscar alternativas más capaces. Y para todo lo demás… ¿un tablet? Discutiremos sobre ello más adelante.  😉

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About Juan Carlos Grande

Redactor y probador en coches.net. Apasionado de Internet, las nuevas tecnologías y -obviamente- el mundo del motor.
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