Recesión y Estado del Bienestar: nuevas oportunidades para la Economía Social

Jóvenes exigiendo medidas contra la crisis

Personalmente me gusta definir la globalización con una idea muy simple: como un proceso de expansión del sistema capitalista a escala planetaria. Visto así, nos permite comprender cómo los problemas e inconvenientes de dicho sistema se extienden como una gota de tinta sobre un lienzo de algodón. El principal de esos problemas – desde mi punto de vista –  es el de la intensificación de las diferencias sociales, consecuencia de la dinámica de acumulación inherente al propio sistema. ¿No es el propio florecimiento del Estado del Bienestar en las economías occidentales, una prueba fehaciente de esa realidad?.

Otro de los graves problemas que plantea el sistema, es la capacidad para imponer la primacía del individuo sobre el grupo, con la consiguiente degradación de las relaciones sociales en términos de cooperación, ayuda y apoyo mutuo. Desde tiempos remotos, las sociedades tradicionales, cualesquiera que sean, han resuelto las situaciones de precariedad que acaecen a sus miembros (enfermedad, pérdida de cosechas, viudedad, etc.) a través de un rico y a veces complejo entramado de relaciones interpersonales, que va más allá de los vínculos de consanguinidad. Esta red de relaciones es la que mueve a sus participantes a prestar auxilio y ayuda en multitud de situaciones de la vida cotidiana.

En nuestras economías occidentales, donde el mercado es el mecanismo regulador por excelencia de los intercambios, esas relaciones de cooperación y ayuda mutua han ido perdiendo valor e importancia en el imaginario colectivo. Contribuyó también a esa pérdida, la progresiva consolidación de los derechos individuales promovidos por los sistemas democráticos; el desarrollo de los grandes núcleos urbanos con el consiguiente anonimato de quienes los habitan; la evolución de la familia extensa hacia una familia nuclear, formada casi exclusivamente por padres e hijos y la presencia del Estado del Bienestar como garante de servicios mínimos esenciales para las personas.

La actual situación de contracción de la economía  está poniendo en entredicho la capacidad del Estado para hacer frente a la precarización de las condiciones de vida de un número creciente de personas. En nuestro país, en concreto, al ya clásico perfil de pobreza, hay ahora que añadir el contingente generado por la crisis inmobiliaria.

Es en este contexto donde la Economía Social, que en España supuso el 10% del PIB en el 2010, podría experimentar un gran impulso. Hasta el momento, contamos con una larga tradición en cuanto a cooperativismo, mutualismo y asociacionismo – principales agentes de esta forma de economía -. Respecto al marco jurídico, disponemos de una legislación plenamente desarrollada y que protege este tipo de entidades. En materia de divulgación e investigación, funciona en España desde 1986 el CIRIEC (Centro Internacional de Investigación e Información sobre la Economía Pública, Social y Cooperativa), un organismo científico cuyo principal objetivo es la búsqueda de información, la investigación científica y divulgación en materia de Economía Social. Cabría añadir también como factor impulsor de la Economía Social, su presencia en el ámbito universitario, a través de las cátedras de esta materia que funcionan en diversas universidades españolas. Concretamente en el área de la investigación y gracias a las posibilidades que ofrece Internet, fue posible crear en 2003 la Red Enuies. Se trata de una plataforma con acceso a las webs de los distintos Institutos de Investigación de nuestro país en materia de Economía Social, que nace con la voluntad de aglutinar y dar a conocer sus trabajos, al tiempo que promueve la colaboración entre ellos.  Ya más recientemente, ha llegado el reconocimiento institucional, con la aprobación de la Ley de Economía Social del pasado mes de marzo.

Quiero pensar que los elementos que he expuesto, constituyen bases sólidas para que esta forma de economía ocupe los espacios sociales que la globalización va dejando olvidados y constituya una verdadera oportunidad para ese contingente de población de “sin trabajo/sin dinero/sin oportunidades” alimentado por cada nueva recesión.

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About Roser Escriche

Economista y antropóloga. Profesora de Administración y Finanzas. Interesada en todo aquello relacionado con el comportamiento humano y las cuestiones sociales.
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