A propósito de la Ley Sinde. Filosofando sobre la actividad copiadora.

Por los comentarios que vengo recibiendo dentro y fuera del blog sobre la Ley Sinde creo que estaría bien filosofar un rato sobre la cuestión de copiar o no contenidos culturales. A menudo los autores se sienten robados cuando sus creaciones son copiadas; pero esto no es estrictamente así (tal y como se explica graciosamente en el video de más abajo cortesia de questioncopyright.org). Es cierto que existe un posible lucro cesante pero es eso, una posibilidad que, además, a ciertos precios muy probablemente no se haría realidad.

Copiar ha existido siempre y seguirá existiendo. Ocurre que la tecnología facilita ahora esa actividad de forma insospechada hace unos lustros. Somos unos multicopistas con patas, que copiamos lo que vemos, olemos y tocamos. Los creadores culturales no son los únicos a los que se copia. Yo aquí copio ideas de otros; no lo hago literalmente, las adapto y le doy mi forma, matización y opinión. Aporto cosas. Los arquitectos probablemente se copian entre sí los planos y los adaptan al nuevo entorno donde sus obras se van a situar. Si hicieran copias exactas de planos y se lucraran de ello se les podría perseguir. Las casas de perfumes hacen muy parecidos perfumes unos a otros siguiendo referencias de olores de éxito. Pero en la copia de música, películas y libros en formato digital no son los que copian los que se lucran económicamente. Los que copian se benefician culturalmente, en conocimientos, formación, experiencias. A mi esto no me suena muy mal, socialmente hablando.

Perseguir a los que copian, tal y como se hace en otros países, me parece una aberración. Gravar con impuestos la tecnología que permite almacenar archivos porque estos pueden servir para copiar obras culturales digitales me parece un error; y una desventaja competitiva económica frente a otros países que no hagan esto. Dedicar comisiones, jueces, funcionarios, policías, servidores y demás recursos a vigilar que no haya webs que faciliten enlaces para descarga de archivos con contenido cultural parece un despilfarro.

Yo no quiero que exista una comisión que vigile si las ideas originales que aquí doy son reproducidas por otros, y si estos otros se lucran con ello. Si viera que esto fuera así ya me encargaría (yo) de denunciarlo, aunque primero debería de tener pruebas para ello. Si la industria cultural observa esas prácticas que las denuncie, que se investigue, se busquen pruebas, y en base a la ley se dicten sentencias.

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About Pablo Díaz Luque

Doctor en Economía. Profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, Departamento de Economía y Empresa.
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3 Responses to A propósito de la Ley Sinde. Filosofando sobre la actividad copiadora.

  1. Gramán says:

    Creo que equivocas el tiro. La ley Sinde no va (que yo sepa) contra la copia privada, sino contra las empresas que se lucran con el trabajo ajeno. Si se aprobara, podrías seguir copiando de otros usuarios sin infringir ninguna ley.

    A finales del siglo pasado se prohibió en España fotocopiar libros. No recuerdo que nadie protestara como lo están haciendo ahora. ¿Por qué? Supongo que, porque la industria de las fotocopiadoras no tenía tanto poder como tienen los soperadores de cable.

    A todos los que pensáis que la copia fomenta la cultura os pido una reflexión: Imaginad que tenéis el talento y la determinación necesarios y escribís un libro. Empleáis un año en ello. Una editorial os lo compra y os paga poco, porque os lleváis un porcentaje de las ventas (así es como funciona normalmente).

    El libro sale a la venta. Vendes cien, y una empresa que hace fotocopias lo vende por una cuarta parte, porque no tiene que pagar al autor (tú) ni al que ha diseñado la portada. Tu libro es un éxito. Tú llegas a vender 1.000 ejemplares que te reportan 10.000 euros, mientras que la empresa que fotocopia ha vendido 10.000 ejemplares.

    Resulta que has trabajado un año por menos de 1000 euros al mes, cuando sabes que podrías haber vendido más del doble de ejemplares si alguien no se hubiera lucrado con tu libro. ¿Qué haces? Te dedicas a otra cosa. O le dedicas menos tiempo. Y la editorial, tres cuartos de lo mismo. No le sale rentable. Al año siguiente pones una tienda de peces. El mundo se habrá perdido un gran autor. La cultura sale perdiendo.

    Pues lo mismo ocurre con las películas, discos y Software que nos bajamos de páginas web. Si queremos preservar la cultura, no dejemos que haya empresas a lucrarse del trabajo de otros.

  2. Antonio Ruiz says:

    Con respecto a lo que comenta Graman, varios comentarios:

    0) con respecto a lo de las fotocopiadoras, sí se protestó, y mucho, pero los canales de comunicación no eran los de ahora (internet era minoritario), hasta el punto de que en las copisterías de los campus se dejó de permitir la copia de libros.

    1) Para el caso del escritor minoritario que planteas, es prácticamente imposible que un autor (compositor, director, etc) que no sea capaz de generar negocio por sí mismo consiga que su producto se copie de forma masiva por internet, y los pocos casos que los hay (el Koala, el chivi, etc) están más que agradecidos a la publicidad y al negocio que han hecho gracias a la difusión gratuita de internet. ¿Entonces de quién hablamos?, ¿de Alejandro Sanz?, ya es millonario, y va a seguir siéndolo, así que no va a dejar de componer, ¿Ramoncín, Victor Manuel, etc?, pues mira sí, a esos a lo mejor les afecta, pero es que hace 20 años que no se sientan a trabajar, lo más que hacen es colver a grabar recopilatorios, pues en estos casos no me da ninguna pena, es más, me parece justo que una canción que se hizo hace 10 años sea de acceso libre.

    2) Yo nunca he comprado música ni películas para mí y hoy en día me nutro de las descargas libres, pero antes de tener internet tampoco, me apañaba con lo que me podía grabar o la radio o la televisión. Quiero decir con esto que si mañana dejara de poder descargarme las películas, tampoco las compraría, tampoco iría al cine, volvería a mi televisión y a mis películas grabadas. Aquí el lucro cesante al que Pablo hacía referencia, si alguien mirase mi ordenador podría decir “la industria ha dejado de percibir X euros por esto”, cuando la realidad es que en mi caso X=0€ .

    3) Por supuesto, para ser “artista”, sólo hay dos vías, o no te importa el dinero, o eres capaz de generarlo, es posible que esta fórmula haga que se pierda algún gran artista por el camino, pero tambien se pierden grandes arquitectos, ingenieros o médicos porque no han podido estudiar, no pasa nada, el mundo es muy grande.

    4) El otro día leía en Eskup, que la productora EMON había cerrado su web en protesta por lo que pasó con la Ley Sinde, decía la noticia que había producido películas como “Pa negre” o “Las llaves de Sarah”… ¿Son rentables estas pelícuas? ¿Es culpa de internet? ¿o es que no saben hacer un producto atractivo para el gran público? ¿O es que no les interesa (en el caso de las películas, teatros, etc) porque con las subvenciones ya tienen bastante?

    5) La industria del videojuego crece exponencialmente año tras año, y está tan sometida a las copias (o más) como la música, el cine, y no digamos la literatura. ¿Cómo es posible?

    6) En la vida hay que saber tener un límite, y esta gente no ha sabido, quieren subvenciones, canon, ley antidescargas, controlar el ministerio. Se han ganado la animadversión del gran público, y han eliminado una de las mejores posibilidades que tenían para frenar las descargas y hacer comprender su postura, informar y educar, ahora ya, probablemente, es tarde.

    7) Hablamos de la industria, hablamos de la cultura, pero ¿es industria o es cultura?, porque no es lo mismo, la industria tiene que se rentable, la cultura no, la cultura debe ser protegida, la industria no.

    CONCLUSIÓN (mía): La ley está hecha para, no para proteger la cultura, sin el bolsillo de unos pocos que ya viven suficientemente bien y sobre todo las cuentas de resultados de las editoriales, productoras etc. Es necesaria una revisión del modelo de propiedad intelectual, y sobre todo, para rentabilizar la producción, es necesario un cambio radical en la filosofía de venta de esta mal llamada “cultura” (precios más bajos, subscripción a contenidos online, descuentos para conciertos u otros productos)

    • Gramán says:

      Respuestas a las respuestas de Antonio.

      0) Efectivamente, se prohibió la copia de libros y a todo el mundo le pareció justo.

      1) Lo de los autores minoritarios que dices, no tiene sentido. Todos los autores empiezan por ser desconocidos, y en su primer contrato les ofrecen dos duros. Si consiguen que su obra sea un best seller, es entonces cuando se pueden llevar una pasta gracias, precisamente, a los derechos de autor. Es demagogia (y además de la barata) decir que esto sólo afecta a los millonarios. Podríamos entrar en si es justo que un futbolista gane más que otro sólo porque es mejor, o un cocinero, o un abogado, pero ése es otro debate. ¿Que si te conviertes en un autor de éxito te forras? Pues claro. Como en cualquier otra profesión. Eso sí, gracias a los derechos de autor, hay muchos compositores anónimos que se sacan un sueldo cada mes, gracias a que son los autores de las canciones de los famosos. Y no sólo los autores, también los productores, los músicos de estudio, los técnicos de sonido, los maquetadores… Todos esos no son ni famosos ni millonarios, y cobran en función de los discos que vendan.

      2) Obviamente nadie se compraría todo lo que se baja, pero también es de cajón pensar que si no nos descargáramos compraríamos más. Dices que antes de tener internet te apañabas con lo que me podía grabar o la radio o la televisión. No sé si sabes que la tele y la radio pagan derechos de autor. También ignoro si sabes que la Ley sinde no va en cotra del usuario. Tú puedes seguir descargándote lo que quieras. Sólo pretende que no haya páginas que se lucren con el trabajo ajeno.

      3) “Para ser “artista”, sólo hay dos vías, o no te importa el dinero, o eres capaz de generarlo”, es posible que esta fórmula haga que se pierda algún gran artista por el camino”.
      Luego estás de acuerdo con mi razonamiento. Las descargas libres van en contra de la cultura.

      4) “Películas como “Pa negre” o “Las llaves de Sarah”… ¿Son rentables estas pelícuas? ¿Es culpa de internet? ¿o es que no saben hacer un producto atractivo para el gran público? ¿O es que no les interesa (en el caso de las películas, teatros, etc) porque con las subvenciones ya tienen bastante?
      No tiene sentido que porque se hayan llevado subvenciones les interese que las pelis no las vea nadie. Supongo que tú sí se lo verás, así que espero con curiosidad que me lo expliques. Por otro lado, precisamente una de las utilidades de los derechos de autor es que no se paguen igual las obras malas y las buenas. Si mi peli no la ve nadie, no me llevo un duro ni de la taquilla ni de la emisión de la tele, ni de los DVD.

      5) “La industria del videojuego crece exponencialmente año tras año, y está tan sometida a las copias (o más) como la música, el cine, y no digamos la literatura. ¿Cómo es posible?”.
      Es posible entre otras cosas, porque las videoconsolas sólo reproducen sus juegos y además llevan un chip anticopia. A lo mejor tú preferirías que sólo pudieras reproducir un CD de música Sony en un reproductor Sony que te costara 100 euros y que no hubiera un estándar. YO NO.

      6) “Se han ganado la animadversión del gran público”
      A todos nos gusta lo gratis. A mí el primero, pero la justicia no tiene que ver con el gusto de la mayoría, o no sería delito, por ejemplo, rayarle el coche a los taxistas o
      robar en el Corte Inglés.

      7) “La cultura debe ser protegida, la industria no”.
      Creo que para preservar la cultura se debe tener una fuerte industria cultural.

      CONCLUSIÓN (mía): Es demagógico decir que la ley está hecha para proteger el bolsillo de unos pocos que viven muy bien. Está hecha para proteger los derechos de los autores: los ricos y los pobres. Es obvio que hay que tomar medidas, esto es lo que intenta la ministra. Precisamente, mientras más pirateo haya, más difícil será bajar los precios. ¿Subscripciones a contenidos on line? Pagando, supongo, ¿no? ¿Quién está en contra de eso?

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